Algo le pasa a mi padre. Son las nueve de la mañana, hace mucho rato que ya está levantado, y eso no ocurre casi nunca.
Están demoliendo los edificios de al lado y el ruido es atronador. Toda la calle está llena de polvo y de barro, hay verjas tiradas por toda la acera, y la moto de mi padre tiene medio centímetro de polvo encima.
Mi padre lleva su pijama rojo con dibujos de vacas blancas y negras riéndose. Parece un bicho raro.
Cuando está hablando por teléfono y se acerca al ventanal del comedor, los vecinos de enfrente le miran y sonríen. Mi padre se da cuenta, pero insiste en pasearse por delante del ventanal. Aunque mi padre también mira mucho. Se conoce ya a los vecinos de enfrente.
No ha hablado nunca con ellos, pero para él todos tienen nombre. Justamente los de enfrente son estudiantes. Todavía no tiene claro cuantos chicos y cuantas chicas son. Piensa que son dos chicos y dos chicas, pero tiene dudas.
En el edificio de al lado viven dos chaperos con sus novias. Son rumanos, o búlgaros, eso todavía no lo sabe.
Cuando los chaperos entran en casa mi padre les mira descaradamente y los chaperos rumanos bajan la persiana.
En cambio, cuando son las novias de los chaperos rumanos, ninguna baja la persiana, lo que a mi padre le divierte.
Muchas veces vive con ellos la madre de uno de los chaperos rumanos. Mi padre se ríe porque dice que esa mujer hace en la casa de los chaperos rumanos lo mismo que su suegra en su casa.
La suegra de mi padre es rubia, no muy alta y rechoncha. Viene mucho a casa de mi padre, y el primer día se pasa tres o cuatro horas limpiando y quejándose. Mi padre dice que eso de tener siempre a la suegra en casa es muy cómodo pero es un rollo.
Su suegra pregunta por mí muchas veces. Mi padre cree que su suegra no cree que yo vaya alguna vez a casa de mi padre, pero mi padre ya ni le contesta.
A mi padre le gusta mirar a los vecinos. Él dice que no cotillea, que simplemente está en su propia casa y desde su ventana ve las casas de enfrente. Quien no quiera que le vean que se ponga una cortina, y por ese motivo en casa de mi padre no hay cortinas.
Mi padre cuenta a sus amigos lo que hacen los chaperos rumanos. E incluso este verano se enfadó una vez, pues ha descubierto que los chaperos rumanos cada tres o cuatro semanas tienen un coche nuevo. En estos momentos venden el último coche. Es un coche grande, medio descapotable, de color gris. Lo venden por dieciseis mil quinientos euros.
Mi padre dice que es muy barato, y el chico rubio que vive con mi padre le contesta que seguro que es robado. Mi padre se enfada con él y siempre le contesta que es un xenófobo. Otra cosa que yo todvía no se lo que es.
Mi padre llama a los chaperos rumanos, "los chapes". Parece que ser "chape" es vender tu cuerpo a otros hombres. Yo no se que quiere decir exactamente esto, pero los chapes de enfrente están enteros. No les falta nada. Al principio pensaba que en vez de vender el cuerpo de ellos, vendían el de ellas, pero a ellas tampoco les falta ningún trozo del cuerpo.
Mi padre dice que son "graciosos". Ellos son morenos, y ellas rubias. Ellos son atléticos, y ellas delgadísimas. Lo que no sabe mi padre es si ellas son rumanas o españolas. Todavía no ha logrado adivinar en que idioma hablan ellas.
Y eso que casi todas las noches cuando llega el chape de rizitos siempre se ponen a discutir en la puerta, y el chape de rizos cuando habla tiene un volumen de voz y un tono muy particular y muy alto.
Y yo me voy a dormir ahora. Mi hermano está en la cama con el chico rubio que vive con mi padre. Desde que están tirando el edificio de al lado, mi hermano tiene mucho miedo, y siempre se tapa la cabeza del miedo que le da.
Estoy descubriendo que mi hermano es un cobarde. Le dan miedo las obras, le dan miedo los autobuses, le dan miedo las tormentas.
Cuando yo viva allí no voy a tener miedo de nada.
Me voy a dormir, un besazo.
Es gracioso lo que dice mi padre sobre los meteorólogos de la tele. Y más divertido lo que dice sobre las noticias de la televisión. Según él es de chiste que sigan insistiendo que aquí en Alicante nos estamos ahogando, cuando el sol que hay es exagerado.
Mi padre está ahora en pijama, a la una y media de la tarde, como siempre escribiendo en el ordenador. Aunque se está levantando cada tres minutos para ver una olla a presión que ha llenado de carne, patatas y demás para comer. Hoy comen en casa tres. Bueno, tres y mi hermano, que al terminar ellos de comer siempre le dan algo al pobre.
Mi hermano, siempre que mi padre está escribiendo en el ordenador se tumba en la cama. y con la cabeza en la almohada no hace más que mirar a mi padre.
La verdad es que mi hermano vive muy bien. No hace nada. Lo único que quiere es comer y salir a la calle. Aunque claro, todavía es pequeño, creo que mi padre dijo el otro día que en marzo cumplirá los cinco años.
Yo no se cuantos años tengo.
Ni cuantos años tengo, ni siquiera se como me llamo. Mi padre siempre dice "mi hijo" cuando habla de mi, pero no tengo nombre. Bueno, mal dicho, supongo que sí que tengo nombre, pero nunca me llama por él. Aunque claro, yo a él tampoco le llamo por su nombre, siempre cuando hablo de él digo "mi padre".
Hoy estoy contento. Bueno, o contenta, porque tampoco se diferenciar todavía lo que es un chico o lo que es una chica. Creo que contando todo esto voy a parecer un poco raro, pero esa es mi vida hasta ahora.
Pues lo que comentaba, que hoy estoy contento. Mi padre ha sacado al pajaro en su minujaula a la galería, y así el pobre bicho, que tampoco se su nombre, y tampoco se si es chico o chica, pues este animal, está más contento. No le da el sol, pero mi padre cree que si le pone al sol, a lo mejor acaba frito.
Yo no se que significa acabar frito, pero no tiene que ser muy bueno, y como mi padre es bastante listo siempre sabe lo que hace.
Bueno, casi siempre, pues anoche se que estuvo en una reunión, y escribió una obra de teatro que van a empezar a ensayar un montón de gente. Y anoche fué el primer día y ya se estuvieron peleando. Hay una que no quiere salir, y hay otra que traduce lo que mi padre ha escrito. Y eso no está bien.
Cuando alguien escribe algo, puede gustar o no, pero no hay que cambiarlo.
Tengo ganas de hablar con mi padre, pero creo que todavía no se hablar. O a lo mejor sí que se, pero no he hablado todavía. Aunque él conmigo habla siempre.
Me dice cosas hasta cuando va en moto, y creo que yo no puedo subirme con él en la moto, pero él siempre me está hablando.
Mi hermano sí que no sabe hablar. El solo mira, y a veces hace mucho ruido, en un idioma que yo no entiendo. Pero no me gusta. Es decir, mi hermano si que sabe hablar, pero yo no le entiendo, lo cual significa para mi que no sabe hablar.
Es como el pájaro. Le dijeron a mi padre que canta mucho y bien, pero el animal todavía no ha emitido un sonido. Supongo que es por estar encerrado en esa minijaula.
Ayer mi padre preguntó a una chica si tenía alguna jaula vacía, pero creo que le contestaron que no, pues aquí no ha venido ninguna jaula, ni grande ni pequeña.
Además, mi padre no sabe abrir la minijaula. Hoy ha ido a ponerle agua al animal, limpiandole el vaso extraño que tiene con el agua, y no ha sabido abrirla.
Estoy pensando que a lo mejor mi padre no es tan listo.
Pero creo que sí, porque no se pone nunca nervioso. Además, es muy paciente, y a mi siempre me dice que esté tranquila, que todo llegará. Que llegará el que yo esté en casa con ellos.
Y cuando me dice esto yo me pongo nervioso, porque me dice que _"esté tranquila", como si fuera una chica, y luego me dice que no tardará mucho para que yo esté siempre con ellos en casa. Pero no se quienes son ellos.
Porque mi padre vive con un chico rubio. Un chico que siempre está peinando a la gente. Y mi padre dice que la peluqueía es un lujo para la gente, pero como yo no se lo que es una peluquería no entiendo nada de lo que hablan, y cuando ellos hablan, yo duermo.
Pero tampoco tengo claro cuando estoy dormido y cuando no, porque mi padre me cuenta muchas cosas, y como ultimamente no duerme mucho, pues igual son las cuatro de la madrugada y me está contando cosas.
El otro día se puso muy nervioso, pues habló con un "padre". Pero no con su padre, él decía "el padre", así que parecía que hablaba de un desconocido. Y se enfadó con él porque no quieren que mi padre me lleve a conocer a ese padre. El chico rubio le dijo a mi padre que estaba cansado de los curas, pero tampoco se lo que es un cura.
Está claro que yo no se nada. Tengo ganas de poder estar todos los dias en la cama jugando con mi hermano, y a lo mejor le enseño a hablar. Y también quiero enseñar a hablar al pájaro de la minijaula para que le diga a mi padre que le saque de ahí.
Me da pena el pajarito. Y además no le crece la cola...
Bueno, os dejo que mi padre ya me está diciendo cosas.
un besazo.
Mi padre está de nuevo en el ordenador. Acabaré pensando que su única faena es darle al teclado como un descosido.
No llueve, y eso que todas las cadenas de televisión insistentemente hablan de una tal "alarma naranja" o algo así. No se que significa esto de naranja. ¿Será que van a llover naranjas? Será divertido verlas caer y chafarse contra los coches, las ventanas, el asfalto, y sobre todo sobre la gente. Ver como se rajan por la mitad y notar el chorreo del zumo y las pepitas por la cara de la gente puede ser algo encantador. Lo que ocurre es que yo no lo podré ver.
Esta mañana ha tenido la reunión con un tal Javier. Creo que quieren que mi padre venda seguros de muertos. ¡¡Vaya!!!!, yo intendo estar aquí y ahora mi padre se va a dedicar a enterrar muertos.
Él ha venido contento. Hoy ha sido el primer día que no ha ido directamente al buzón y ha gruñido al ver la cantidad de facturas sin pagar que le llegan casi diariamente.
Hoy en cambio ha saludado a mi hermano, y se ha puesto a hablar con el pajarito que le han traido.
Me da pena ese bicho. Tiene una jaula minúscula, con un bebedero que es algo así como un vaso, y un comedero gigante, más grande el comedero que el propio pájaro.
Ayer comentó mi padre que había que comprarle una jaula, pero me temo que no tienen dinero para gastarselo en estos momentos en jaulas.
Mi hermano se pone nervioso con el pájaro. No hace más que acercarse a la jaula, y cada vez que hace esto mi padre le riñe y le dice que se esté quieto. E inmediatamente le da de comer. A mi hermano, no al pájaro.
Mi padre está pensando en soltar al pájaro, pero le han dicho que si lo suelta se morirá, ya que es un pájaro silvestre, y el en bolsque sobreviviría, pero no en la ciudad.
Mi padre dice que al lado hay unos cuantos árboles llenos de pájaros, pero le han insistido que si lo suelta es algo así como un asesinato. Que más vale que lo regale. Parece ser que el bichejo en cuestión, si sale buen "cantarín" puede llegar a costar hasta un millón de pesetas.
Mi padre me tendrá que explicar algún día porqué los precios son sinónimos. No entiendo nada. Cuando hablaban de la jaula decían que costaba unas cinco mil pesetas, y a mi padre le respondían que no se podía gastar en estos momentos treinta €uros en una jaula. Mi padre insistía y hablaba que con esos "mil duros" no iban a hacer nada importante, y que de pobres no iban a pasar.
Mientras tanto el pajarillo revolotea en su minúscula habitación. A mi me da pena. Creo que se va a morir. Se le ha caido la cola, ya que la cola era más grande que la jaula, y de tanto roce ésta se ha desprendido y mi hermano se ha pasado toda la mañana jugando con las plumas. Creo que se las ha comido.
En la reunión que ha tenido mi padre esta mañana le han invitado a cenar esta noche. Mi padre ha dudado, pero al final ha dicho que sí que irá.
Eso significa que hoy vendrá "supertarde" y no le recibirán muy bien en casa.
El único que se alegra cuando llega es mi hermano. La verdad es que tengo ganas de conocerle. Casi siempre está contento, y si no lo está mi padre se pone a jugar con él y rapidamente empieza a dar saltos y a correr por el pasillo.
Y ya está bien, le voy a insinuar a mi padre que deje ya el ordenador y que ponga la lavadora, que le han dicho que no queda ningún calzoncillo limpio.
Un besazo.
Son más de las tres de la madrugada. Mi padre se ha vuelto a levantar con un dolor de espalda terrible. Entre su crónico dolor de espalda y las horas sentado delante del ordenador, me extraña no se atiborre de pastillas. Aunque tampoco sería la primera vez que abre el cajón de los medicamentos y eligiendo un par casi al azar se las mete en el cuerpo.
Me sorprende verle con esos pelos. Cada día los tiene más largos. Y es raro en él. Un mechón medio liso por delante, multitud de rizos por detrás..... ¡Está horroroso". Y no soporto ese continúo intento de taparse la parte superior de la oreja con ese "caracolillo" indomable que se le forma y que él insistentemente intenta aplanar.
Mi hermano dormita a su lado atento a cualquier movimiento de mi padre. Ya no me sorprende todo lo que hace. No me sorprenden ni sus saludos, ni sus movimientos, ni el meneo de sus orejas. EStoy acostumbrado. A lo que estoy seguro nunca voy a acostumbrarse es a su rastro de pelos rubios que va dejando por toda la casa. Pero a mi padre todo esto le gusta.
Mi padre habla mucho con mi hermano sobre mi. Le cuenta muchas historias. Todos los enfados, todo el dinero, toda la lentitud que aparece cuando se me nombra parece divertirle. A mi hermano le divierte, mi padre siento que se cabrea.
No recuerdo como me llamo. Pero esto no es extraño.
No se todavía si ya he nacido o no.
Mejor dicho, "sí" he nacido, es obvio. Aquí estoy tecleando como un loco junto a mi padre. Pero algo me ocurre. Hay muchas cosas de mi que no recuerdo, o quizá que simplemente no sepa.
LLueve intensamente, y se acercan las cuatro de la madrugada. Mi padre debería de acostarse. Mañana tiene un día complicado. Y parece ser que mañana puede significar el comienzo de mis recuerdos.
Lo tengo dificil. No entiendo nada.
Un besazo.